





























2002 170x120cm. Acrílico sobre lienzo.
No hace mucho tiempo, Mercedes Vicente recreaba en sus acrílicos esqueletos arquitectónicos que le brindaban el perfil plástico, dispuesto en laberintos, que querría para su pintura. Estos hábitats humanos se fueron mudando, a través de una imagen dinámica de líneas, en verdaderos nidos de pájaros, esgrafiados sobre el lienzo con el mango de un pincel o una simple tarjeta. Lo que empezó con la silueta de una figuración urbana, se fue transformando en naturaleza. Los nidos pasaron luego al subsuelo, reviviendo en raíces. La complejidad se adueñó de la composición y la representación figurativa acabó siendo dominada por una abstracción de trazos, solo aparentemente, sin control.
En estas obras recientes, Mercedes Vicente busca plásticamente llenar con la abundancia del vacío el espacio total del cuadro, y lo hace, en ocasiones, desde una óptica monocromática. La abstracción que compone pequeños espacios de veladuras sin fin, no deja prosperar la espontaneidad, que , sin embargo, en aquellas piezas expuestas con el “grupo 20”, parecía comenzaba asomarse. La obra que ahora presenta, cabalga entre una tesitura existencial expresionista y un ritmo racional que controla y organiza la composición, frenando el automatismo.
Mercedes Rozas La voz de Galicia 2003